![]() | doctoraPolo Ultima conexión: WordBox 295 días 14 horas hace |
Amor a primera vista
- by: doctoraPolo,
- fecha: 05/09/2010,
- comentarios: 4,
- vistas: 25
Jamás me han interesa
do en mundo virtual y mucho menos los chats, el refugio donde escondo mis soledade s siempre ha sido la penumbra de una habitaci ón en armonios o silencio sepulcra l, roto únicamen te por la música de Wagner. Desde que tengo recuerdo s siempre he estado embriaga do por ese universo dramátic o de este composit or y de su ambicios o propósit o de crear la "obra de arte total", los personaj es mitológi cos y de ficción que utilizó tienen entre ellos una interrel ación que nos lleva a un elevado cosmos en el que el hombre mortal queda relegado a una especie de existenc ia pasiva, desconoc edor de estos entes superior es cuyas vidas sufren unas pasiones marcadamente humanas. No soy su único admirado r, el filósofo Nietzsch e admiró profunda mente a Wagner y su concepci ón de este cosmos mitológi co, quizá por ello el primer día que entre por curiosid
ad a un chat use el sobrenom bre de Parsifal, nombre deuno de sus personaj es, un apodo que me encaja bastante bien por mi constant e búsqueda en la vida, búsqueda que persegui ré hasta alcanzar ese tesoro que en algún lugar debe existir, en compañía del cual uno pueda sentirse al fin en paz, equilibr ado, sin ansiedad, llámese una mujer, el conocimi ento, un estado de concienc ia, llámese "el Santo Grial", cuya búsqueda y custodia ocupaba al caballer o Parsifal. Cada mes nos reunimos dos tardes un grupo de amigos de aficione
s hermétic as para conocern os y estudiar juntos como avanzar en este laberint o de dudas que es la existenc ia humana, tras la reunión cenamos en torno a una mesa redonda donde charlamo s relajado s entre bromas y conversa ciones serias. En este grupo hay un compañer o que frecuent a los chats desde hace años, Juan normalme nte no hablaba de ello, aunque todos sabemos que a través de esas relacion es ha viajado a muchos lugares de España y Latinoam érica para encontra rse con sus amistade s, femenina s por supuesto y sospechá bamos que ha disfruta do con ello. En el pequeño grupo hay otro compañer o, Cesar que es exagerad amente tímido con las mujeres, un hombre cuarentó n que jamás había tenido una novia ni sexo con ninguna mujer si no es pagando. Durante varios años en todas las cenas Juan aconseja ba a cesar que se conectar a a la internet y entrara a los chats, allí – le repetía una y otra vez- encontra ras mujeres con las que hablar, sembrand o buenas amistade s que algún día puedan florecer en una relación real. Cesar aparente mente se negaba a escuchar lo y digo aparente mente porque un noche en plena cena rompió con su acostumb rado silencio para narrarno s de un modo casi infantil que una joven madrileñ a se había enamorad o de él en el chat y que vendría a San Sebastiá n a conocerl o. Todos nos quedamos petrific
ados, nuestro amigo Cesar por primera vez en sus largos cuarenta años había coquetea do con una mujer y la estaba seducien do. A esa cena siguiero
n otras y muchas más y en cada cena Cesar se explayab a con todo lujo de detalles narrándo nos sus conquist as, su constanc ia en el monotema del chat nos hartaba a todos y teníamos que cortarle sus intermin ables narracio nes con todo tipo de bromas. Quiso el destino que una tarde me quedara solo en el despacho, tenía programa
da una visita de un cliente francés, se retraso por el mal tiempo y me telefone o disculpá ndose y rogándom e que lo esperara aunque llegaría tarde a la cita. Yo estaba aburrido y decidí conectar mi computad ora, pensé que mi amigo Cesar estaría a esas horas en el chat y decidí ir a husmear, ver con mis propios ojos como se desenvol vía en sus conversa ciones con las mujeres para luego tomarle el pelo y reírnos un poco todos con él. Cuando quise entrar al chat me pidieron un sobrenom
bre, me puse Parsifal y entré decidido a buscar a mi amigo Cesar. Justo conectar me salude a los presente s y una dama me envió un mensaje privado, comencé a hablar con ella, me explico como hacerlo sin que los demás miembros del chat pudieran leer lo que yo escribía. Cuando llegó mi cliente yo ya tenía el número de teléfono de la dama y una cita para el día siguient e en el mismo chat. En aquella época mi relación de pareja sucumbía dando tumbos entre el hastío y la monotoní
a, yo ya había pedido a mi compañer a que se buscara otro lugar para vivir, ya habíamos puesto fecha de caducida d a nuestra relación, aquel encuentr o aceleró nuestra ruptura, dos semanas después me cite con la dama del chat, concreta mos nuestro encuentr o en una ciudad a medio camino, entre su ciudad y la mía. Aquel sábado en que viaje a conocerl
a lo mantuve en el más estricto silencio ni a mis amigos les confié mi locura, porque sinceram ente pensaba que yo no estaba cuerdo, iba a encontra rme con una mujer con la que habia conocido en un chat y por teléfono habíamos tenido algunas pocas conversa ciones. Sin embargo algo me empujaba a buscarla, el nivel de confianz a que nos habías otorgado el uno al otro en tan poco tiempo, nunca lo había tenido con nadie, ni incluso, con ninguna de mis parejas. Mientr
as conducía mi coche hacia nuestro encuentr o estuve tentado de girar y volverme a casa, pero proseguí el viaje, el enigma, la curiosid ad eran más fuertes que mi sentido del ridículo. Al llegar ala ciudad convenid a aparqué mi coche discreta mente a un prudente distanci a del lugar de encuentr o, pensé que si la veía de lejos y no me gustaba, podría desandar lo andado y llamarla por teléfono poniéndo le cualquie r excusa. Me acerque sigiloso hacia la plazuela donde nos habíamos citado, yo observab
a a todas las mujeres que pasaban por el lugar, ella parecía no estar allí, de nuevo mi mente comenzó a bombarde arme con argument os racional es, no le encontra ba sentido a esa cita a ciegas, de pronto todos mis pensamie ntos se esfumaro n, un joven, gorda, fea y mal vestida apareció en escena, llevaba un traje rojo, tal y como habíamos convenid o, mi decisión ya estaba tomada, me iba sin saludarl a cuando sonó el teléfono, era su voz reclamán dome donde me encontra ba, giré la cabeza y vi que la dama que había sospecha do que pudiera ser ella, no estaba hablando por teléfono, no podía ser ella, volví a escudriñ ar toda la plaza y al fondo una también con traje rojo hablaba por teléfono, a través del teléfono nos fuimos dirigien do hasta darnos de bruces el uno contra el otro.No se cuantos segundos pasamos mirándon os en silencio, sólo recuerdo mis ojos petrific ados en su mirada, el abrazo y el larguísi mo beso con que rompimos el muro de nuestro pudor. Pasamos todo el fin de semana juntos visitand o la ciudad, el lunes a mi vuelta al trabajo decidí llamarla y desde aquel día nos llamaos a diario, nos encontra mos los fines de semana, viajamos juntos y estamos haciendo planes para casarnos.No volví al chat, yo no lo necesito porque el refugio donde escondo mis soledade s siempre ha sido y sigue siendo la penumbra de una habitaci ón en armonios o silencio sepulcra l, roto únicamen te por la música de Wagner

?????